Devarim 8:8
- 2 feb 2015
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Desafiando las leyes naturales, emerge y fluye, cual torrente implacable y arrasador, la Bendición Celestial dentro de sus vertientes.
Rebalsa de abundancia su producción.
Milagros y maravillas. Del desierto, un oasis.
De la desolación, algarabía.
"Tierra de trigo y cebada, de viñas, higueras y granados, tierra de olivos, y miel…
Una tierra en la que no sufriréis escasez, nada te faltará en ella…
Sus piedras son hierro y de sus montañas extraerás cobre..."
(Devarim 8:8)












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